Sus técnicos coinciden: es explosivo, rápido, técnico, táctico, fuerte mentalmente y con capacidad para liderar
Quién es el chaval ese que está al lado de Guardiola?”, preguntaba un periodista en el Open Media Day, un entrenamiento en el Camp Nou organizado por la UEFA, previo a la final de la Champions en Roma. “Muni, ¿quién va a ser?”, respondía otro, casi indignado.
Esa misma pregunta ofendería a cualquiera que haya pasado por el fútbol base del Barça. Marc Muniesa siempre ha destacado por encima del resto, está acostumbrado a ser señalado con el dedo. “Es ése, ése es Muniesa”, ha oído siempre que ha vestido la camiseta blaugrana en las categorías inferiores.
Está condenado genéticamente a ser grande. Sólo el hecho de ser un central le ha evitado ser enfocado desde los medios mucho antes, como sí les ha pasado a otros jugadores, como Bojan, ya en el primer equipo, Gai Assulin, de camino, o Deulofeu, aguardando paciente. Por eso sólo se ha dado a conocer al gran público cuando Pep Guardiola lo ha querido.
No existe un técnico en el organigrama del fútbol base, o que siga de cerca la cantera blaugrana, que no enumere, cuando cita al de Lloret de Mar, todas y cada una de las características que se le suponen al central titular de un equipo como el Barça: velocidad, salto, técnica, visión de juego, explosividad, reflejos, personalidad, fuerte mentalmente, capacidad de liderar, inteligencia táctica... En definitiva, todo. “Va a ser una leyenda, el mejor central que haya dado nunca La Masia. Será el capitán y pondrá el Camp Nou a sus pies”, vaticina uno de los entrenadores que ha podido disfrutar de él.
No tardó ni un día en hacerlo. Con ese perfil, su primera experiencia en el Camp Nou no podía pasar desapercibida. Debutó en la Liga, ante Osasuna, y acabó llorando. Rubinos Pérez tuvo la culpa, al expulsarlo por una entrada dura que el colegiado consideró excesiva. Y puso el Camp Nou en pie, pañuelo en mano y al grito de “fuera, fuera”. Entonces, nadie preguntó ya “¿quién es ese chaval que se va llorando?”. El árbitro logró unanimidad entorno al jugador. Algún día, quizá, deberá incluso estarle agradecido.
Hasta entonces, y pese a haber vivido la fiesta de Roma y toda la pretemporada con el primer equipo, la próxima temporada deberá curtirse, si Guardiola no lo remedia, junto a Luis Enrique, en una categoría muy dura, Segunda División B. Allí se curtirá, marcando a delanteros que le pueden doblar la edad. Será parte de su aprendizaje, del que Rafa Márquez también quiere tomar parte. El mexicano quiere ayudar a Guardiola a crear un central de leyenda.
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